Daños propios y siniestro total

Dos conceptos sobresalen en lo que se refiere a los seguros a todo riesgo. Se trata de nociones de enorme relevancia para comprender la dinámica y alcances de estos modernos instrumentos de protección. Conocerlos y analizar las particularidades de cada uno, es dar un gran paso para su máximo aprovechamiento. Nos referimos al concepto de daños propios y al de siniestro total.

Existen diversas compañías que ofrecen coberturas por daños propios. Captura: http://www.patriahispana.com/

Tanto el siniestro total como la noción de daños propios definen muchos de los posibles accidentes que pueden sufrirse. De allí que, en la manera en que un seguro a todo riesgo maneje estos dos conceptos, esa será una confiable pauta de su calidad.

Daños propios

Cabe preguntarse en primera instancia, qué es lo que se comprende por daños propios. En este caso, los seguros a todo riesgo, con la cobertura de daños propios, solventan los daños sufridos en el vehículo propio. Algunos de estos daños son: ralladuras en la carrocería, farolas rotas o impactos con otros automóviles. Por el hecho de que en estos casos no existe un tercero relacionado, los daños no pueden responsabilizarse hacia otro seguro. En el caso de la indemnización que se considera en estos casos, se debe verificar que la cobertura de daños propios de un seguro a todo riesgo, maneja indemnización con valor a nuevo, sin importar lo antiguo que pueda ser nuestro coche.

Siniestro total

Si el coche accidentado sufre daños irreparables, entonces estamos ante un caso de siniestro total. La solución de este problema, con los apoyos para reparación de un seguro, resulta insuficiente. Lo mejor es que un seguro a todo riesgo proporcione una indemnización por valor a nuevo, si nuestro coche tiene menos de dos años de haber sido adquirido. Transcurrido este par de años, las aseguradoras se orientan por el valor venal del vehículo.

Por ejemplo, tras sufrir el hurto de nuestro vehículo y cuando finalmente aparece y lo hace con daños irreversibles, entonces la compañía de seguros lo contempla en situación de siniestro total. Este dictamen procede cuando el costo de la reparación del coche es del setenta y cinco, ochenta o noventa por ciento del vehículo asegurado. Justo en esa línea se orienta la mayoría de los seguros a todo riesgo para coche.

Ciertas compañías de seguros incluyen en sus pólizas a todo riesgo, coberturas por tormentas de granizo, daños por ventiscas de gran magnitud o cualquier otro fenómeno atmosférico similar.

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